Historia de uno que hizo un viaje para saber lo que era miedo—Jacob Grimm y Wilhelm Grimm

“—Siempre dicen, ¡miedo, miedo!, yo no sé lo que es miedo: ese debe ser algún oficio del que no entiendo una palabra…”

Miedo:

-Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.

– Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea. (Diccionario de la Real Lengua Española)

Sentir miedo es algo irracional, esto desde la perspectiva de que difícilmente es controlable, todos (o casi todos) sentimos miedo, por lo que sea, pero lo sentimos, lo vivimos.

Ésta semana publicaremos sobre un cuento que marcó nuestra infancia, o para no cargarle mucho peso, un texto que se encuentre aún presente en nuestros recuerdos infantiles. “Juan sin miedo” de los hermanos Grimm, es uno de ellos, sigue presente en mi memoria.

Podría reseñarles el cuento, sin embargo, eso es aburrido por muchas cosas (en otras palabras, mejor léanlo), aunando a que para eso está wikipedia. La intención de las siguientes —breves— líneas es contarles mi sentir ante el texto, muchos años después.

Juan no sentía miedo, no sabía lo que era, y lo descubrió de una forma un tanto bizarra, ahora puedo decir que parece un final horrible, comparado con todas las aventuras que vivió, todo lo que externamente provocaron para enseñarle lo que era el miedo sin éxito alguno, sin embargo, puede ser más que eso. Dicen que la vida está echa de detalles, por simples que sean, esa misma simpleza puede transformar algo banal en una fobia. No es tan complicado, ¿temerle a un insecto, al silencio, al encierro? Parecen cosas sencillas, no lo son en tanto que provocan temor. Despertar a causa de un balde de agua fría lleno de peces, es tan inesperado que sí, provocó miedo al protagonista.

Los hermanos Grimm son famosos por la trascendencia de sus cuentos, entre los cuales encontramos a los clásicos y famosos sobre princesas, porque ¿quién de niña no se imaginaba como una princesa? supongo que muchas, la verdad yo no recuerdo mucho mi caso, supongo porque no es importante. Juan pudo ser un “príncipe azul” —desde la visión cursi (aburrida), rosa y caricaturesca de las historias sobre princesas— pero ese no era su fin, al final demostró lo ínfimos que podemos ser todos, lo inocentes, lo ignorantes y paralelamente, lo curiosos, por lo menos, lo veo con otros ojos, unos años después.

La idea aquí, es que “Juan sin miedo” se convirtió en una especie de héroe sin querer, encontró algo parecido al amor cuando él buscaba sentir miedo, en estos momento considero la ventaja que tendría ser como él, porque tal vez no sea lo mismo sentir dolor y sentir temor, pero creo que la distancia entre los dos umbrales se amplia de tal forma, que es más probable disfrutar todo sin límites, o al menos con pocos.

Pueden leer la “Historia de uno que hizo un viaje para saber lo que era miedo” si aún no lo hacen, al menos se darán cuenta de que en ésta vida muchas cosas son relativas, hasta el temor.

—Suya de ustedes: Evelyn (@soyeve1)

Nota: ¡Feliz día del niño (adelantado)!

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