El amor es cosa seria. (Amor, pasión y otras cualidades)

El amor, definido por el Diccionario de la Real Academia Española es un “sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”, desde ésta perspectiva, el amor es un proceso complejo, el cual no se debe reducir a concepciones repletas de cursilerías y discursos baratos; el amor es cosa seria.

Muchos han —hemos— hablado sobre el amor como el conjunto casi unísono de sentimientos y expresiones hacia otra persona, sin embargo, pocas veces se conocen los diferentes escenarios donde lo podemos posicionar. Anthony Giddens en su texto La transformación de la intimidad. Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas, nos habla de dos momentos y concepciones del amor, entrelazadas de forma discreta, pero con discrepancias notables.

La primera definición ofrecida por la Real Academia Española habla de un sentimiento intenso, algo que se puede remitir a un sentimiento pasional que motiva la unión hacia otra persona, con base en ello Giddens propone el término amor pasión para referirse a la conexión existente entre el amor mismo y la atracción sexual. Dicha concepción se aleja de las visiones mundanas de la conexión espiritual entre dos personas, se aleja de rutina diaria de los individuos, por ende, es más intensa, más profunda y en palabras del autor más dañina. (El primer ejemplo que se me vino a la mente es el de Romeo y Julieta)

“En el nivel de las relaciones personales, el amor pasión es específicamente desorganizador, en un sentido similar al carisma; desarraiga al individuo de lo mundano y genera un caldo de cultivo de opciones radicales así como de sacrificios. Por esta causa, enfocado desde  el punto de vista del orden social y del deber, es peligroso.” [1]

El amor pasión implica entonces la ruptura con la rutina y el deber, es decir, es un amor un tanto cegador, que apuesta el todo por el todo no sólo en el plano sentimental, sino evidentemente en el carnal. Tratando de ejemplificar lo anterior, me atrevo a afirmar que el amor pasión es aquel que no se preocupa por el futuro, ya saben, ¿qué pasará si…? ¿Cuánto durará…? ¿Será el amor de mi vida?, éste amor es más libre —mas no libertino—, está fuera del margen institucional del matrimonio y justamente ese desapego con cierto orden social es lo que lo convierte en algo aparentemente menos trascendente.

De hecho el propio Niklas Luhmann se refiere al amor pasión (en vínculo con la comunicación y el lenguaje) como una forma de “reflexión de la autonomía o, en su caso, sobre la autorreferencia”[2], es decir, el amor se justifica a sí mismo a través de ésta autorreferencia, es simplemente el “amor real”, palpable, único, sin ideales y sin justificaciones proveniente de la imaginación.

Por otra parte, Giddens separa al amor pasión del amor romántico, éste último siendo el que más encaja con muchas percepciones actuales sobre la trascendencia del sentimiento, la búsqueda de identidad y la compaginación de la misma con las cualidades de la que puede ser su persona ideal. La misma definición presentada al inicio de ésta entrada ayuda, es decir, habla de que el sentimiento amoroso parte de un insuficiencia con el “yo”.

Según Giddens, el amor romántico incorpora elementos novelescos a la vida individual y por lo tanto a la interacción con otra persona, aunque él afirma que ésta concepción implica hablar de un amor feminizado, no es necesariamente limitado en las mujeres, por el contrario, creo que muchas hemos conocido hombres un tanto intensos y por qué no decirlo, cursis, que tratan de explotar en cada momento lo “bonito” de una relación.

Dicha concepción de amor apela más a lo sublime del sentimiento dejando de un lado la cuestión de la pulsión sexual, en este sentido, lo que muchos llaman conexión espiritual o “magia” adquiere sentido al colocarse a la virtud como un elemento no sólo de inocencia —como lo puede ser en el amor pasión— sino que además trasciende a un punto donde el centro, es la selección de esa persona “especial” para amar y obviamente para ser amado.

“Se supone que el amor romántico implica frecuentemente una atracción instantánea: “amor a primera vista”. Sin embargo, en la medida en que la atracción inmediata forma parte del amor romántico, debe ser separada claramente de las compulsiones erótico-sexuales del amor pasión. El primer “golpe de vista” es un gesto comunicativo, un impacto intuitivo de las cualidades del otro. Se trata de un proceso de atracción para alguien que puede —como se dice— hacer completa y plena la vida de alguien.”[3]

El amor romántico entonces refiere meramente al proceso de profundizar en lo que se siente y de lo que se planea, no sólo del “enamoramiento”[4] —que podría relacionarse más con el amor pasión— de hecho el mismo Giddens refiere que “el amor romántico presupone cierto grado de auto-interrogación: ¿Qué siento hacia el otro? ¿Qué siente el otro hacia mí? ¿Son nuestros sentimientos lo bastante “profundos” como para sustentar un compromiso a largo plazo?”[5] Por lo tanto, este “tipo de amor” es más intenso en el sentido que adquiere para el desarrollo de la vida misma, no se trata sólo de dejarse llevar, implica algo más allá.

De este modo, el amor puede ser visto desde diferentes visiones —todas válidas— y de igual forma se puede sentir en diferentes intensidades, sin embargo, hablar de amor no debe de ser tomado a la ligera, esto en el sentido de que se piense que en el primer día de conocer a alguien se puede amarlo, eso del “amor a primera vista” o el típico “flechazo” pueden situarse paralelamente a la calentura o al simple deseo de estar carnalmente con alguien. El amor es un proceso desde cualquier lado donde se le mire, uno probablemente más profundo que otro, pero proceso al fin.

El amor es cosa seria porque la reciprocidad del mismo —si se presenta el caso— requiere compromiso, lo cual no significa pensar todo el tiempo en el futuro de la relación. Apelo por un amor disfrutable, en tanto que el presente lo es.

Así que ustedes amen de forma pasional o romántica, eso no importa, el chiste es que si quieren, AMEN y PERMITAN QUE LOS AMEN.

Gracias queridos #Eveliebers ¡Ja!

—Evelyn.


[1] Giddens, Anthony, La transformación de la intimidad. Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas, Ediciones Cátedra, 2ª. Ed., Madrid, 1992, p. 25

[2] Luhmann, Niklas, El amor como pasión, Península, Barcelona, 1985, p. 71

[3] Giddens, Op. Cit., p. 27.

[4] El Diccionario de la Real Academia Española define al acto de enamorar como “Excitar en alguien la pasión del amor.” à http://lema.rae.es/drae/?val=amor

[5] Giddens, Op. Cit., p. 30

Bibliografía:

GIDDENS, Anthony, La transformación de la intimidad. Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas, Ediciones Cátedra, 2ª. Ed., Madrid, 1992.

LUHMANN, Niklas, El amor como pasión, Península, Barcelona, 1985.

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