HASTA QUE LA MUERTE NOS UNA… la solución a la soltería

minghun

Ya estamos a unas horas del 14 de febrero, una fecha controvertida emocionalmente. Existe el bando de los intolerantes, el bando de los enamorados, el de los cursis, otros que les gusta celebrar la amistad y personas que admiten la fecha como un día para ser detallista con los demás. Desde mi punto de vista es una fecha común y corriente aprovechada por la mercadotecnia. Pero no tengo porqué amargarles el día ¿cierto?

Me he percatado por las redes sociales en estos últimos años, lo difícil que es para algunas personas estar solteros, ya sea por una ruptura amorosa reciente o por la presión social que se ejerce sobre uno. El argumento aplica para ambas situaciones: Se cree que la felicidad y la plenitud está en la pareja. Probablemente de algún modo tengan razón, sin embrago mi opinión es que ambas virtudes se pueden alcanzar sin la necesidad de estar con alguien, siempre y cuando uno lo desee.

Y bueno, yo me pregunto, ¿el amor dura para siempre? Los científicos nos dicen que no, pero los idealistas y románticos nos han hecho creer que sí, es por eso que surge la frase de “hasta que la muerte nos separe”. Neta, ¿están seguros de querer hacer un pacto como ese?… Me di a la tarea de buscar temas al respecto de esta frase y me encontré con que hay una práctica que lleva esto más allá de los límites de la muerte, digo, por si les interesa.

Bueno les cuento,  en China existe una tradición llamada minghun (ceremonia de boda oscura o infernal), que existe desde los tiempos de la segunda dinastía (1766-1122 a.C.),  la cual consiste en casar a los que han muerto jóvenes. Resulta que para los chinos morir joven y soltero es una desgracia, ya que ellos conciben el matrimonio como una fuente de felicidad y paz. (Aquí está algo de lo que les comentaba, creencias sociales milenarias).  De por sí, supongo que en esas épocas vivir era complicado por la cantidad de normas sociales como para que aún les dieras lástima por no tener pareja… digamos que eran como la tía incómoda que siempre pregunta: “Oye mijit@ ¿y tú pa’ cuándo?” pero elevado a la millonésima potencia.

En fin, para resolver esta “grave” situación, los padres del fallecido o fallecida le buscaban una pareja, y aquí viene lo bueno, igualmente muerta, es decir, buscaban a otra “pobre alma en desgracia” soltera para poder casarlos y que vivieran felices en el más allá. Y bueno, tan intensos se ponían los padres que si de plano no le conseguían novia o novio fantasma a su hij@, ya sea porque no había alguien disponible o por falta de recursos para la boda, enterraban a su descendiente con una figura hecha de paja o tela que representara a la pareja y en cuanto pudieran la intercambiarían por una de carne y hueso.

La boda realmente se llevaba a cabo, se acuerda la unión y por lo general los padres del novio muerto piden la mano de la novia, se hace una ofrenda como regalo, se desentierra a los novios y de hace la fiesta, ya saben, música, comida y bailongo. Al finalizar, se entierra a la pareja en el mismo sitio para que puedan irse juntos  al más allá.

Como verán, la necesidad de pareja ha llevado a la humanidad desde la antigüedad, a buscar alternativas, y a tener todo tipo de prácticas extrañas o tabú. Ésta obsesión se ha llevado a límites inimaginables, de hecho esto detonó en asesinatos, desde los años noventa del siglo pasado, dicha práctica se volvió sanguinaria, ya que muchos encontraron un beneficio económico, matando mujeres y vendiéndolas como novias de ultratumba.

Quizá como occidentales vemos esto como algo grotesco y hasta de mal gusto, cuando para los orientales es normal, ya que tienen una visión de la vida después de la muerte, temáticas que nuestra cultura toma en cuenta con diversas opiniones.

Pero bueno, ya les di un vistazo sobre lo que hacen los chinos para cuando no tienen pareja, y si de plano se sienten muy «Forever alone»  tienen de dos sopas, o se van a conseguir una novia o novio fantasma, o aprenden a vivir con ustedes, que para mi gusto no es nada complicado. No se tomen tan a pecho el 14 de febrero, es sólo un día más, el amor no se celebra en un día, se  debe demostrar a diario, en lo que somos y hacemos.

Así que me despido deseándoles que si tienen pareja la disfruten, no hoy, siempre, y si no disfruten todo lo que les rodea, lo que tienen y lo que son, les aseguro que si proyectan esa felicidad en ustedes muy pronto encontrarán a alguien que les corresponda y los valore.

-Brenn

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