Sobre: ¿Cultura Femenina?

Rosario Castellanos novelista, poeta, ensayista y diplomática nació el 25 de mayo de 1925, en la ciudad de México. Estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México estudió la licenciatura y la maestría en Filosofía. Ejerció el magisterio en la UNAM y en las universidades de Wisconsin y Bloomington, y en la Hebrea de Jerusalén. Colaboró en suplementos culturales de los principales diarios y revistas especializadas en México y el extranjero. Castellanos de las primeras mujeres mexicanas que tuvo acceso a la educación superior institucionalizada.

El mundo de Rosario Castellanos estuvo influenciado por el feminismo, reflejando en sus poesías y ensayos la condición femenina de muchas mujeres, es por ello que su vida fue como espejo de las mujeres de su tiempo mediante la expresión de la dualidad aceptación resistencia de lo regido por la figura ideal y del universo de lo inmediato. Su formación y la cultura universal y la lectura que practicó toda la vida, aunado a la lúcida inteligencia que poseía le brindo las herramientas suficientes para,  asimilar la desigualdad de las mujeres estaba sustentaba no en la naturaleza,  en la biología sino en la larga tradición cultural de sometimiento.

El interés de Rosario había sido la cultura femenina, para ella la esencia de la feminidad radica fundamentalmente en aspectos negativos: la debilidad del cuerpo, la torpeza de la mente, en suma, la incapacidad para el trabajo. Las mujeres son mujeres porque no pueden hacer ni esto ni aquello, ni. El trabajo de las mujeres se hace invisible y en muchas ocasiones se minimizan sus ideas, su participación política y social, etc., a las cuales se les deja de ver como un riesgo; “la mujer ha sido más que un fenómeno de la naturaleza, más que un componente de la sociedad, más que una criatura humana, un mito”[1]. La mujer que emprende en el mundo de los procesos culturales, aquella mujer que se atreve a entrar y ocupar los espacios del hombre son consideradas monstruos marinos “La metáfora de las mujeres intelectuales como lagartos y reptiles, “monstruos en su laberinto”, seres raros que provocan rechazo y suelen estar excluidos de toda sociabilidad, especialmente de las relaciones humanas masculinas…”[2]

Aquí es cuando el tema central de la semana aparece, deportes; ¿qué es de la mujer en los deportes? Creo yo que ese tema ya se ha discutido lo suficiente, puesto que ahora las mujeres están dentro de muchos deportes como lo es futbol, natación, pesas, etc., pero ¿Qué pasa cuándo es una la que vive la experiencia? La visión es totalmente diferente, entras a un mundo de hombres, donde en un principio puedes ser vista de manera extraña y frágil.

El kick boxing  es un deporte de contacto de origen japonés  en el cual se mezclan las técnicas de lucha o combate del boxeo con las de algunas artes marciales como el karate y el boxeo tailandés; teniendo una relación con el antiguo arte del Muay Thai. A su vez mi entrenamiento consiste en una combinación de artes marciales mixtas “deporte de combate que incorpora técnicas y tácticas de distintas artes marciales. En la actualidad, las artes marciales mixtas han logrado una mayor efectividad al incorporar tanto golpes, como técnicas de lucha en pie, y de lucha en el suelo; las artes marciales mixtas pueden ser practicadas como un deporte de contacto”[3]

A lo largo de mi experiencia mi cuerpo se ha ido acostumbrado al ritmo de la disciplina, aconsejada por una amiga que también llegó a practicar éste deporte, me animo a mantenerme dentro. Al principio me costó trabajo entender cada movimiento, pero después de un tiempo se convierte en una manera de realizar ejercicio de manera divertida.

Ya no me vi tan débil, como Castellanos explica en Sobre cultura política, ni excluida de un círculo, se convirtió en parte de mi vida, es la manera de mantener mi cuerpo sano y no sólo eso mantener mi mente despierta y despejada de tantas cosas que llegan a mi cabeza en toda la semana. Es mi defensa personal, tal cual, en un sentido porque permite llenarme de energía y vida y por otro lado porque he aprendido cómo defenderme en caso de un asalto o ese tipo de cosas a las que no estamos exentos ninguno de los que vivimos ésta caótica ciudad.

¿Por qué no elegí yoga, pilates, zumba o natación? Pues porque siempre es bueno experimentar cosas nuevas, tener nuevos retos y ahora que lo ve es uno de los ejercicios más completos a los que me he metido, bienvenida la flexibilidad, la condición y porque no uno que otro golpe.

Y bueno mientras algunas chicas piensan en comprarse otro par de zapatos, yo pienso en comprarme unos nuevos guantes, los cuales los hay de muchos colores (nunca perdiendo el estilo) Chicas, chicos el deporte no está peleado con ser o no ser femenina.

Y citando a Simone de Beauvoir:

“Cuando un individuo se mantiene en situación de inferioridad, el hecho es que se vuelve inferior”

Y como toda opresión genera guerra, permito que mi alma, cuerpo y alma estén en paz y en constante crecimiento.

Y bueno ¿quién no se ha enamorado de un monstruo que estudia, sabe latín o practica un deporte extremo? Lo importante mujer (es) es lo que a ustedes les guste y les llene, lo demás viene sobrando.

Atentamente: Su descarada chica


[1] Castellanos, Rosario. “Mujer que sabe latín…” Edit. FCE México. Ed. 2010. Pág. 9

[2] Castellanos, Rosario. “Sobre cultura femenina”. Edit. FCE México. Ed. 2005, Pág. 32

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